Los Valles de Fuentidueña son tierra de contrastes. Su relieve quebrado y sus pendientes características los convierten en una de las zonas más bellas de Segovia, pero también en una de las más complejas para la agricultura tradicional. Durante años, el laboreo intensivo ha expuesto estas laderas a una erosión silenciosa pero constante.
En este proyecto, mi objetivo es demostrar que la agricultura de conservación no es solo una alternativa, sino la única vía para garantizar que estas parcelas sigan siendo fértiles y rentables para las próximas generaciones.
Entiendo cada parcela de los Valles como un ecosistema individual. Mi trabajo aquí se basa en tres pilares fundamentales adaptados a la orografía local:
En las pendientes de Fuentidueña, el suelo es nuestro mayor patrimonio. Al eliminar el arado y mantener una cubierta permanente de rastrojo, consigo «anclar» la tierra. Cuando llegan las lluvias, el agua no arrastra el horizonte fértil hacia el fondo del valle, sino que se infiltra, alimentando la reserva hídrica de mis cultivos.
Conozco la realidad de las parcelas de la zona. Utilizo maquinaria dimensionada para trabajar con agilidad, reduciendo el número de pasadas y evitando la compactación del suelo. Esto se traduce en un ahorro de combustible drástico y en una menor huella de carbono por hectárea.
No trato de forzar la tierra, sino de escucharla. Alterno cereales, leguminosas y oleaginosas (como el girasol) de manera que el suelo siempre tenga actividad biológica. Esta rotación rompe el ciclo de plagas de forma natural y permite que la microbiología trabaje para mí, reduciendo la necesidad de abonos químicos y fitosanitarios.
Tras años aplicando este modelo en los Valles de Fuentidueña, los resultados hablan por sí solos:
«En los Valles de Fuentidueña no solo siembro cereal; siembro futuro. Mi compromiso es demostrar que cuidar la vida bajo nuestros pies es la mejor herramienta que tenemos contra la crisis del campo»
El primer paso para un suelo vivo es un buen plan. Diseñemos el tuyo. Hablemos de tus parcelas. Sin compromiso, de agricultor a agricultor.